Carta de ex trabajadores y es trabajadoras de Muebles Finos Buenos
(Good Companies, Finegood the Company, y Holding’s Inc.)
Al pueblo de Tijuana,
Al pueblo de todo México
A los Pueblos del mundo.
Que se entere todo México, somos ex trabajadores y ex trabajadoras de Muebles
Fino Bueno, fábricade muebles de capital estadounidense, de Carlson California,
fuimos operadores de máquinas para muebles, perforadoras, taladros, pintadoras,
montacargas y cortadoras y algunos supervisores.
Nuestra antigüedad, en esa maquila era de 3 a 16 años, dejamos parte de nuestra
vida ahí.
El 6 de octubre del 2006 nos dijeron que nos iban a dar a todo el personal una
semana de vacaciones. Aunque nos tocaran más días de vacaciones sólo nos
darían y pagarían 8 días, y a los que nos les tocaban se las dieron adelantadas
y nos la pagaron.
Después nos hicieron una reunión donde dieron otra semana de “descanso” y
no la pagaron.
El 20 de octubre del 2006, estalló una huelga. El sindicato “fantasma” Sindicato
de Trabajadores de la Industria, el Comercio, la Maquila, Conexos y Similares
“Guadalupe Victoria”, de la Confederación Revolucionaria Obrero Campesina (CROC)
impuso una huelga a 900 trabajadores de la fábrica Muebles Fino Buenos.
El secretario general de ese sindicato fantasma era Cesar Soto Agáero, al que no
conocíamos hasta esos días de la huelga, ni pensábamos que era del sindicato,
mucho menos trabajador, pensábamos que era licenciado. Este señor hacía juntas
cada ocho días y decía que pelearía por nosotros y que las demandas de la huelga
eran que nos pagaran el 100% de las prestaciones que marca la ley como la
indemnización constitucional de 90 días de salario, más la prima de antigüedad
de 12 días por año trabajado, más 20 días por año trabajado, más las
prestaciones que nos deban, más los salarios caídos, hasta que se dictara
el laudo de la JLCA y nos pagaran el 100%.
Nos robaron: Después de m160s de un año de huelga, nosotros resistimos ataques
del sindicato. Nosotros pusimos guardias para cuidar la fábrica, pero Cesar Soto
nos envió un montón de gentes del sindicato y a otros malandrines encabezados
por él mismo y por su hermano que con gran cinismo nos decían “ratas” y nos
acusaban de robar la fábrica que nosotros cuidábamos para el sindicato y la
empresa no se metieran ni robaran nada de la fábrica. Por eso no querían nuestras
guardias. Por eso los cuestionamos que nos demostraran si éramos “ratas”, pero
nunca contestaron y en cambio nos agredieron, tumbaron nuestra carpa y se robaron
el tanque de gas, la lona y los trastes y nos amenazaron que no nos querían ver a
menos de cien metros de la puerta de la fábrica. Pero no caímos en sus provocaciones
ni respondimos la agresión, pues era lo que el sindicato quería para que perdiéramos
la demanda y metieron a los malandrines a la fábrica. En una ocasión agredieron a
golpes a trabajadoras y trabajadores que estábamos de guardia. No nos dejamos y
los vecinos salieron a defendernos. Nosotros seguimos las guardias en la banqueta
gracias a un vecino que nos defendió, que dijo que podíamos quedarnos en su banqueta,
y que enfrentó a los del sindicato: les dijo que él autorizaba que estuviéamos los
trabajadores en su banqueta y pedía que ya nos dejaron en paz. Después las
organizaciones nos prestaron una carpita y nos apoyaron a hacer presión.
Finalmente, el sindicato de la CROC y la empresa hicieron un arreglo en contra de nosotros.
El 28 de noviembre de 2007, Vladimir Téllez, abogado de la empresa, y Cesar Soto,
Secretario General del sindicato “fantasma” decidieron poner fin a la huelga y
firmaron un convenio donde una vez más se burlaban de los derechos de los y las
trabajadoras, pagándonos solamente entre el 23 y el 29 % de lo que realmente
correspondía a nuestras indemnizaciones.
El convenio que fue ilegalmente avalado por la Junta Local de Conciliación y
Arbitraje, cuando se supone que la JLCA tenía que exigir a la empresa y al
sindicato que nos pagaran el 100% de lo que marca la ley y no el 23%.
Robo en despoblado: Así nos sentimos con este convenio que nos quieren imponer
la empresa Muebles Fino Buenos o Fine Goods, sus representantes, como el ingeniero
Eduardo García y el abogado Vladimir Téllez, el sindicato fantasma autodenominado
sindicato de los trabajadores y la JLCA. Todos ellos han caído en el delito de
fraude y abuso de autoridad al querer engañarnos con la miseria que nos han dado
y del cual no quedamos conformes y por eso seguimos organizados y luchando.
Queremos justicia: que le regresen al Cesar lo que es del Cesar, o sea que nos se pague
lo que nos corresponde del convenio original a los trabajadores y trabajadoras de Muebles
Fino Buenos y no al fantasma sindical Cesar Soto, a quien no le corresponde nada porque
nunca ha sido trabajador de Muebles Fino Buenos y que sólo le ha vendido la protección
patronal a los señores Fine Goods.
Que nos paguen lo que nos deben, es decir Cesar Soto, la empresa, su licenciado y la
autoridad que violó la ley, pues el gobierno Federal, y la Secretaria de Trabajo y Previsión
Social (STPS) es a quien le corresponde vigilar que se cumplan las leyes laborales y
constitucionales en nuestro país y en este caso no lo están haciendo. Es por eso que
los sindicatos charros fantasmas hacen de las suyas, por falta de vigilancia de la autoridad,
pues todo viene desde arriba, hasta el presidente de la república apoya al empresarial,
porque de ahí viene y se quieren aprovechar de que dicen que no sabemos de leyes y nos
quieren engañar bien bonito y nosotros estábamos actuando derechamente, pensábamos que
era legal lo que decía.
Pues de ahí vienen lo de los salarios mínimos, los no aumentos de salarios, la injusticia
laboral.
No es verdad que la JLCA y sus autoridades son neutros y que no pueden meterse entre
los trabajadores y estos sindicatos fantasmas, pues estos sindicatos ni los conocemos,
ni nunca los elegimos como nuestros representantes y no los queremos. Están violando la
ley y sus propios convenios; la autoridad laboral tiene que actuar en defensa de la LFT,
la constitución y los derechos de los y las trabajadoras.
Esperamos que ahora sí las autoridades sean justas y legales para recuperar nuestro
patrimonio que quieren quedárselo entre la empresa Muebles Fino Buenos y el Sindicato
fantasma de la CROC. Pedimos tu apoyo como trabajador, como trabajadora, como
organización, como compañeros que somos unos mismos, para que la autoridad actúe legalmente.
Alto a los sindicatos fantasmas, patronales y blancos, la ley debe ser justa, si es que
existe.
Atentamente, ex trabajadores y ex trabajadoras de Muebles Fino Buenos
Ana Patricia Escobar Castillo, Alfredo Castañeda Valenzuela, Aurelio Vitela Pérez,
Basélica Antonio Monterrubio, Everardo Carrión Camacho, Fernando Torres Valdivia,
Francisco Benitez Medina, Francisco Peña López, Gerardo Hernández García, J. de
Jesús Palomino López, Jorge Viera Lugo, José Antonio Saldaña Marín, José Manuel
Muñoz Mitre, Juan Antonio Aviña Jiménez, Juan Reyes Ledezma, Luís Dagoberto Govea
García, Maria Alicia Hernández Pegueros, Nelson Domínguez Martínez, Rafael Chávez
Ramos, Rogelio González Pérez, Rosario Ayala Verdugo, Rosendo González Sandoval y
Teresa Olmedo De la Paz.
Tel (664) 622 42 69