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LOS MEXICANOS DEBEMOS APRENDER MUCHO DE ANTANAS MOCKUS
Por Ernesto Partida Pedroza
Tanto se habla de los problemas que padecemos los mexicanos que ya nos hemos resignado a padecerlos por siempre, la gran mayoría no vislumbra una solución para el problema de la inseguridad ni para la corrupción y mucho menos para la pobreza y la impunidad.
Algunas veces vemos reportajes sobre las grandes innovaciones que se hacen en los países más avanzados, pero nos es imposible contemplar que en los países de nuestra América Latina se pueda hacer algo significativo.
Si embargo, hay una ciudad de nuestro continente que logró grandes cambios gracias a un personaje muy peculiar.
Nos estamos refiriendo a Antanas Mockus, un filósofo y matemático quien fue primero rector de la Universidad Nacional de Colombia y después paso a ser Alcalde de la ciudad de Bogotá por dos períodos.
Bogota estaba considerada entre las ciudades más violentas de América Latina y con las acciones que emprendió Antanas Mockus bajó los índices de criminalidad en forma dramática.
Creó un programa que le llamó “Cultura ciudadana” en donde estableció un cantidad de acciones tendientes a modificar la mentalidad de los ciudadanos.
Es un convencido de que primero es indispensable cambiar la mentalidad de la población, antes de cambiar la infraestructura.
Marcelo Ebrard piensa y actúa al revés, tiene volteada la ciudad de México y el trabajo sobre la mentalidad de la población lo tiene olvidado.
Se repartieron miles de “tarjetas ciudadanas” para propiciar la regulación de los ciudadanos en forma pacifica. En un lado de la tarjeta estaba pintada de rojo y había una mano cuyo dedo pulgar apuntaba hacia abajo para cuando otro ciudadano estaba haciendo algo indebido, el poseedor de la tarjeta se la mostraba para indicarle que esta haciendo algo incorrecto, en cambio, para señalar las acciones positivas se imprimió en otro lado de la tarjeta en un fondo blanco la mano cuyo dedo pulgar apuntaba hacia arriba para indicarle a otro ciudadano que estaba haciendo las cosas en forma correcta.
Se contrataron 400 mimos para educar a los conductores para que siguieran todas las indicaciones de transito y con ello se estableciera una plena convivencia entre conductores y peatones.
Este objetivo se logro en gran medida sin gritos y sin palabras.
Mockus piensa que las reglas no se siguen por dos motivos, uno por ignorancia y el segundo es porque se ignora el sentido de las reglas y para eso se presentaron todas las innovaciones con una propuesta pedagógica.
Nos dice que el arte puede ser un factor que incida en la conducta, razón por la que durante su mandato colocó a mimos para señalar a los conductores sus infracciones.
“El arte abre el pensamiento, ayuda a refrescar la realidad, redescubre y devuelve el asombro a la vida. El artista es capaz de hacernos tropezar con nuestros tópicos cotidianos, de presentar lo familiar como no familiar y ayudar a vernos con más profundidad”
Nuestro personaje tiene la hipótesis de que existe un divorcio entre la ley, la moral y la cultura y su proyecto que puso en práctica tiene acciones para vincular unas con otras mediante la comunicación y el arte logrando con ello la articulación de esfuerzos tanto del gobierno como de la sociedad civil.
Para el problema del narcotráfico tiene mucho que decir, nos dice: “No legalicemos la droga, pero cambiemos los énfasis, usemos los argumentos morales y culturales para combatir el narcotráfico”
Las soluciones que propone no son las tradicionales de eliminar al enemigo, sino de incluirlo en la búsqueda de salidas.
Es esta filosofía que está detrás de ese discurso tan raro que le pide al narcotraficante que valore su vida, que reivindica los “fines nobles” que tuvieron los paramilitares en su causa contraguerrillera y reconoce la validez de los “ánimos justicieros” de la guerrilla.
En relación al problema del narcotráfico en México declaró que el gobierno mexicano debe incorporar a este esfuerzo a los diferentes sectores de la sociedad, de no hacerlo a tiempo, advirtió, el país quedará expuesto a la violencia e ilegalidad del crimen organizado, lo que también traería consecuencias graves en la economía. Si México sigue por donde va, se quedará totalmente sin justicia, sin fuerza pública, expuesto a los niveles más altos de arbitrariedad y con efectos de mediano y largo plazo sobre la economía, porque un país sin justicia, no atrae inversiones.
En una entrevista declaró que la función de los gobernantes no es solo manejar inversiones o expedir normas legales o decretos. Gobernar es educar.
La experiencia de Antanas Mockus debería ser tomada en cuenta por todos los que deseamos un cambio en México.
No necesariamente debemos copiar tal cual la experiencia, pero si darnos cuenta de que es posible el cambio aún con la resistencia que tenemos los países de América Latina.
Tenemos en puerta las elecciones de julio, ese es el momento en que estamos obligados a hacer la mejor selección, dependiendo de esta es que podremos imprimir un cambio en este país.
El doctor Mockus propone que hagamos la elección como si estuviéramos en un restaurante, que examinemos el menú.
Cuando acude con nosotros el mesero nos muestra el menú y en función de ese es que hacemos el pedido.
Si en el menú no estuviera el platillo que más nos gusta, podemos invitarle al mesero que nos prepare el menú de nuestra preferencia.
Eso es lo que estamos obligados a hacer en la selección de los mejores candidatos.
No tenemos derechos a votar solo a los que nos ofrecen solo frijoles.
Encontré una nota en la que se menciona que Antanas Mockus es asesor de varias capitales de varios países, entre los cuales se encuentra la Ciudad de México, pero no encuentro ninguna coincidencia entre lo que hace Marcelo Ebrard y lo que hizo nuestro personaje en Bogotá.
Pongo a su disposición dos ensayos:
Imaginemos al México ideal
¿Cómo Tepito se convirtió en la ciudad del conocimiento?
elsuenomexicano@yahoo.com.mx
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