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LOS DELINCUENTES Y EL SENTIDO DE PERTENENCIA Y DE PROPIEDAD
Por Ernesto Partida Pedroza
Cuando estamos en un país lejano al nuestro solemos decir: “En mi país” y cuando estamos en un estado en el que no hemos nacido decimos:”En mi estado” y cuando nos referimos a un lugar más restringido como la escuela, decimos “voy a mi escuela” o a mi trabajo, voy a tomar mi camión, Pero cuando nos referimos a algo mas especifico y que tienen un dueño “único” ya dejamos de decir
“mi” y nos referimos a la cosa cuyo dueño es otra persona.
Aquí es necesario mencionar una definición de la palabra tener, son pocos los que tienen claro el concepto.
Tener es la capacidad de tocar o usar algo para nuestro beneficio y de otros.
Cualquier cosa que yo utilice y que me da un servicio lo puedo considerar como mío, aunque ese instrumento este a nombre de otra persona.
El camión urbano que me lleva de un lugar a otro es mío puesto que lo estoy utilizando para mi servicio y al igual que los otros pasajeros que también lo pueden usar al mismo tiempo.
Todo Cuanto existe a nuestro alrededor está ahí para ser utilizado para nuestro servicio, pero tenemos que hacer algo para ganárnoslo.
Nada en esta vida es absolutamente gratuito, tenemos que hacer algo para poseerlo.
Quien tiene un carro, necesariamente hizo algo específico para poseerlo.
Quien no tiene un vehículo es porque no ha hecho las acciones necesarias para tenerlo.
Tan simple como eso.
Hay un proceso mediante el cual uno puede llegar a tener algo, este es:
Lo que uno tiene es el resultado de determinadas acciones.
Las acciones son el resultado de determinados hábitos.
Los hábitos son el resultado de determinados pensamientos.
Como se podrá dar cuenta, los pensamientos son los que determinan que los resultados sean de una forma u otra.
Si pienso que he nacido pobre y pobre he de ser durante toda mi vida y así he de morir, seguramente así será.
Lo que uno cree es los que uno crea.
Los pensamientos negativos inmovilizan a las personas.
Los pensamientos positivos son los que ponen en acción a las personas.
Con los pensamientos positivos se puede a llegar a contruir todos los tipos de riqueza, la material, la espiritual e intelectual.
Pero, ¿Que tiene que ver todo esto con los delincuentes?
Tiene que ver mucho.
Llamemos delincuentes a todas las personas que cometen todo tipo de delitos, desde el robo, asesinato, secuestro, narcotráfico. Todos ellos tienen en común el apropiarse en forma violenta de algo que no es “suyo”.
La actitud de los delincuentes tiene que ver con la educación y la cultura con la cual todos estamos inmersos.
Se ha encontrado que prácticamente han vivido en un ambiente de violencia intrafamiliar y así siguen en las escuelas y en la vida la vida hasta llegar a cometer los delitos que se les imputan.
Muchos de ellos son sobreprotegidos en la familia, se les conciente en todo lo que desean, los padres suelen ser débiles para ejercer la autoridad y terminan cediendo en todo lo que desean sus hijos.
Hay una estadística muy elocuente que nos dice que del 100% de matrimonios el 25% se separan físicamente, mientras que el 70% se mantienen unidos pero insultándose mutuamente y solo el 5% son las familias están bien integradas.
Es imposible que de este 5% puedan salir los delincuentes, necesariamente sale del 95%.
Casi toda la población hemos sido, más que educados, hemos sido domesticados, esto ha traído como consecuencia que no sepamos pensar, que no reflexionemos y que simplemente hagamos lo que los demás nos dicen o lo que aparentemente nos conviene.
A través de la educación y la cultura se nos ha dicho que lo única forma para generar el progreso de la sociedad es mediante la competencia y en eso estamos enfrascados gran parte de la sociedad y los que no compiten están fuera del progreso y por lo tanto se encuentran marginados.
Esta filosofía propicia la discriminación, el aislamiento, la creencia de que hay pocos recursos para explotarse y con ellos generar los beneficios para toda la población.
En realidad, la competencia es una bonita palabra que no es otra cosa mas que la guerra entre los unos contra los otros, los que tienen contra los que no tienen, los que son de un color determinado contra los que tiene un color distinto de los que dominan el ambiente político.
Este concepto nos lleva a que establezcamos una lucha permanente entre buenos contra los malos, entre los que tienen mucho contra los que no tienen nada, entre los que más saben contra los que no saben, entre los que tienen remedio contra los que no lo tienen.
Estas ideas están tan arraigadas en la mayor parte de la población que es casi imposible que se pueda generar un cambio importante en la vida de las personas.
Es muy difícil convencer a los “malos” de que pueden llegar a ser buenos, así como también es difícil convencer a los buenos de que los malos pueden llegar a ser buenos.
Todo esto lleva a que los delincuentes tengan el sentido de propiedad y pertenencia totalmente distorsionado.
Asumen que no tienen nada y que la vida es injusta con ellos, por lo tanto se abrogan el derecho de poseer todo cuanto se les antoja a como de lugar.
Tanto se les ha relegado de la sociedad que no sienten ningún compromiso con ella.
Los políticos hablan de que los delincuentes no hacen caso de ninguna legislación, pero tampoco se ha tomado en cuenta la situación de estos para hacer una legislación con la que se pueda llegar a acuerdos en toda la población.
Hay personas que tienen 10 o 20 años dedicándose al robo de autos por los cuales les dan 3500 pesos por cada auto que roban, si roban 4 carros al mes ya tienen 14000 pesos por cuatro horas de “trabajo” al mes sin mucho riesgo puesto que el grado de impunidad es de 98%, ¿Qué pasaría si le ofrecemos un trabajo decente en donde ganaría mucho menos?, lo mas probable es que nos mande por un tubo.
Si pensamos en meter a la cárcel a todos los delincuentes, no alcanzarían los reclusorios para meter a todos los delincuentes, se tendrían que gastar grandes cantidades de dinero para su construcción.
El caso es que estamos atrapados por todas partes por nuestros propios paradigmas.
En pocas palabras, no tenemos remedio.
El problema de la delincuencia no es un asunto de policías y ladrones, es, como lo he insistido mucho en otros trabajos, es un grave problema social que obedece a un mal diseño institucional.
Tenemos que construir un nuevo diseño institucional con nuevos paradigmas y nuevas ideas para llagar a tener una mejor sociedad.
Tenemos que diseñar una nueva educación que nos lleve a entendernos a nosotros mismos y que nos lleve a entender a los demás para poder trabajar juntos.
Necesariamente tendremos que trabajar con los niños desde el jardín de niños, es ahí donde se inician los pensamientos, los hábitos, las acciones y con estas se pueden llegar a tener los resultados deseados.
Es indispensable que todas las instituciones corrijan sus acciones para llegar a tener una sociedad verdaderamente segura.
Para llegar a esto es indispensable que los medios de comunicación se pongan en sintonía con la construcción de una nueva sociedad.
Hasta ahora están en una dinámica destructiva que hay ayudado a al sociedad a irse a pique.
Corregir los grandes defectos de nuestra sociedad nos llevará muchos años, pero debemos empezar ya.
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