Yo le hecho la culpa a la cultura … a esas ideas que de tanto repetirlas nos convencen hasta de que los sicarios son tan decentes que sólo se matan entre ellos, definitivamente, esta manera de tantos mexicanos de creernos buenos por sufridos, de la doble moral, de ”mi madresita santa” aunque nos engendro en un acto sexual como cualquier ser humano, y santificarla aunque nos tratara con crueldad o permitiera que lo hiciera un alcohólico y abusivo padre que eligió para darle el honor de tener hijos; no se trata de vivir con rencores, pero si con congruencia; o esta manera de pedir las cosas a las que tenemos pleno derecho con diminutivos, o agradecemos si el jefe o político nos contesta el saludo, mal hace si no, quiere decir que sus subordinados somos más educados, que patético cuando decimos: “¡que fina persona el alcalde, hasta me saludo!”, que mal, de plano tenemos una muy, muy baja autoestima, o ni a baja llegamos, o muy deformada y mal entendida...
Y decir: el delegado de Otay me hizo el favor de escucharme, ¡hey!, ¿qué es eso?, con razón son tan prepotentes mientras están en el cargo, creen que ni Dios los merece... para eso se les paga y muy bien, para atendernos con respeto y cortesía, de la misma manera que debemos dirigirnos a cualquier ser humano nosotros también.
Y esas frases y dichos hasta grotescos de consuelo, “Si Dios quiere”, “Lo que sea su voluntad”, “Ya estaría de Dios”, “Ya me tocaba”, “Por algo pasan las cosas”, no, todo eso ha hecho que tengamos una estructura de pensamiento de abnegados y sumisos, que nos atrevamos a traer hijos a este mundo convulsionado en las peores condiciones, y luego a tratarlos con maltrato por la ira de una situación adversa a lo que los niños nada tienen que ver y merecen lo mejor, incluyendo padres sanos mental y físicamente. Pero como nacen niños a diario, a cada segundo, nos hemos acostumbrado, sin razonamiento de por medio a ver como normal e indiferente su padecer por demás injusto y cruel.
Y aquí no estoy planteando que Dios sea o no de alguna manera, me refiero al hombre que quiere dejar las decisiones más comprometedoras que debe asumir de manera personal y bajo su responsabilidad a un ser supremo, cuando él o la naturaleza nos hicieron seres pensantes, capaces de dilucidar nuestras resoluciones.
Y eso de que “Por algo pasan las cosas”, cuanta responsabilidad nos quita, que manera tan burda de lavarnos las manos, la conciencia, cuando en realidad las cosas pasan la mayoría de las veces como consecuencia de nuestras decisiones, la típica, tienes relaciones sexuales con alguien sin precaución alguna y de repente le dices: “Tengo una noticia que darte, ¡estoy embaraza!, y él “sorprendido”, ¡pero ¿cómo?”, algo más irresponsable y cotidiano no conozco...
“Los niños traen su torta bajo el brazo”, si, pero cuando sus padres responsables se las preparan y ponen en su lonchera escolar.
“La voluntad del pueblo es la voluntad de Dios”, no señor, un Dios justo no apoyaría ni los linchamientos enardecidos por la muchedumbre, ni los besamanos de los borreguitos en las campañas por una torta o peor aún, por una promesa mil veces incumplida.
Por eso creo que hacernos responsables de nuestros actos generaría un cambio radical en nuestra sociedad, es bueno tener fe, es no estar solo y tener la humildad de que la vida esta llena de imprevistos, ¡pero de imprevistos!, no de consecuencias de nuestros actos irresponsables y del “ahí se va” o “no pasa nada”, que nos caracteriza como cultura mexicana y otras latinoamericanas...
Y es que el poder es más sencillo ejercerse sobre gente así, manipulable, débil de espíritu y que confunde la nobleza con la dejadez, lo logrado con el destino, y la evasión con la alegría, porque ante crisis terribles e injustas para la fiesta y la risa siempre estamos listos.
Somos muy tiernos para sentir lastima y pena por los demás, pero también mucha envidia por el que tiene, aun cuando lo que han forjado sea por su esfuerzo y tenacidad, (de los otros privilegiados y oportunistas prefiero no opinar ahora), porque es bien sabido que algunos no tienen lo que se han ganado, sino lo que le han arrebatado a otros...
Ser sufridos no es ni noble, ni bonito, ni dulce, ni maduro, es patético, no creo que un ente con tantas posibilidades como el ser humano haya nacido para conmiserarse, cualquiera que sea su vocación espiritual hay que ser útil y respetuoso de si mismo, pero reitero, la estructura misma gusta de hacer sociedades que necesitan ayuda del poder, pero es el grito desesperado de no estar en un espacio con posibilidades para desarrollarse por si mismo, es decir, el sistema necesita quien lo siga con un interés de hambre, urgente, por eso el poder no le ofrece las oportunidades para que por si mismo tenga trabajo y un salario digno para que él decida y cubra sus necesidades sin depender de su “piedad”, ¿saben porqué?, por que entonces si elegiríamos libremente nuestros gobiernos, no por promesas, no por lonas.
Que difícil, por la vergüenza que da asumirnos responsables de nuestros actos, responsables del pasado que nos hizo ser lo que hoy somos, pero que bueno saber que hoy podemos ser responsables y asumirnos para lo que sigue en nuestro futuro, claro, adaptándonos a este sistema que no nos deja volar plenamente, pero si cambiáramos el esquema de nuestra personalidad individual y colectiva, sería un paso firme digno e inteligente, como el hombre libre debe ser.