LA HABANA, Cuba, 29 de diciembre de 2008.— Pese a que el selectivo de gimnasia artística cerró ya sus actividades este lunes y se dispone a trasladarse de regreso a México, el equipo de halterofilia continúa con su trabajo de preparación en la isla.
La cita de nueva cuenta fue a doble sesión en las instalaciones de la Escuela Superior para Atletas de Alto Rendimiento de Cerro Pelado, donde continuarán hasta el próximo 10 de enero.
El equipo entrenado por Alberto Martínez Baró y auxiliado por José Manuel Lara, espera que para el 2009, las cosas resulten a pedir de boca.
Conscientes de que será un reto difícil, por que viajarán a Sonora, no escatiman esfuerzos y confían en que su mejor estrategia es trabajar sacrificando el año nuevo.
Muchos se encuentran acostumbrados a esto, ya que en ocasiones pasadas han dedicado las fechas decembrinas para prepararse en la isla, la cual consideran ya como su segunda casa.
Los dormitorios de la Marina Hemingway, en la salida rumbo a Pinar del Río, o bien los del Hotel Colina, en la zona del Vedado, son un “hogar” familiar, al igual que las aulas de la ESPA en la zona de Boyeros, donde inclusive han resultado partícipes en festejos dedicados a los educadores y preparadores.
No solo se trata de buscar mantenerse entre los primeros planos dentro de la halterofilia, ya que los 17 muchachos mas los entrenadores Alberto Martínez Baró y el auxiliar José Manuel Lara, buscan pulir sus conocimientos en un país que por años fue la punta de lanza en el deporte latinoamericano.
Aun faltan poco más de 12 días, dentro de los 20 estimados en la agenda de trabajo. “Todos aspiran al primer puesto, eso es lo que buscamos, de lo contrario no tendrían sentido estas concentraciones, sabemos que hay cosas por corregir y eso es lo que buscamos”, dijo un maduro Eduardo Wu García.
El equipo dejó atrás a su familia, junto con la fiesta navideña y por ahora buscan recibir el Año Nuevo con una jornada tranquila, pero bien trabajada. Todo con el objetivo se ceñirse el cetro.
“Es difícil hacerlo, pero nos hemos acostumbrado, además de que hay que prepararse muy fuerte, la etapa nacional no será fácil”, explicó Gabriela González, quien también se ha sometido a las pruebas físicas y de control de peso. Y es que este es uno de los factores a considerar en cuanto a la preparación, ya que el control del peso suele ser la diferencia entre uno y otro lugar en el podio.
El ejemplo más claro lo dio Arnic Morales, cuando por el peso corporal pudo obtener el oro que se tradujo en el metal áureo 130 para Baja California en Monterrey, luego de una intensa lucha con los sonorenses Alejandro Cuevas y Emanuel Suarez.
Varios de los halteristas suelen entrenar en lugares apartados, como el caso del Kilómetro 43, en la zona del Valle de Mexicali, combinando esta hazaña con el hecho de estudiar y asistir diariamente a clases, lo que suele ocasionar no sólo una carga de trabajo física, sino también mental.
Pero, al llegar a La Habana, los factores de distracción desaparecen. “Trabajamos al cien por ciento, la concentración la tenemos aquí por completo, que es el objetivo”, resalta Martínez Baró, quien pese a ser originario de Cuba, el ya es un residente de Baja California, donde ha comenzado a echar raíces, aunque por ahora se encuentra de regreso en la isla coordinando el campamento con el apoyo de José Manuel Zayas.
“Hemos tenido la oportunidad de combinar turnos, trabajamos mañana y tarde como lo hemos hecho en ocasiones anteriores y los muchachos conviven con halteristas mundiales y olímpicos de Cuba, esto les ayuda a relajarse, a tomar confianza”, enfatiza.