QUALCOMM STADIUM, Mission Valley, 28 de Diciembre de 2008.- Aunque ayer fue dia de los inocentes, esta no es una noticia que se atribuya como tal. Los Cargadores de San Diego han alcanzado los "playoffs" jugando a carta cabal. Hace apenas un par de semanas, lo vivido en esta noche era prácticamente impensable. Las razones sobraban al ver un equipo diezmado, carente de sed de triunfo y que jugaba únicamente por inercia.
El corazón parecía perdido como migrante sin rumbo en medio de las gélidas monta as que separan el condado de San Diego del Valle Imperial, en el que predomina la llamada sierra de la Rumorosa, que se encuentra entre territorio mexicano y estadounidense, el cual en estas fechas suele ba arse de copos de nieve y cuyas rocas al paso del deshielo suelen provocar derrumbes que solo pueden despejarse a base de dinamita.
Tal vez, eso fue lo que requería la ofensiva de los Cargadores al ser presas de su propio accionar tan gélido sumido en medio de la depresión de un equipo (y de sus aficionados) que se veían reflejados en el eterno "ya merito", como lo habíamos mencionado columnas atrás.
Pero, después de una victoria en el Arrowhead Stadium de Kansas City y de otra sorpresiva haza a airosa en La Florida, justo cuando nos encontrábamos a unas cuantas millas al sur, en La Habana (y sin saber mas detalles, por el escaso y costoso acceso a la información vía internet), tal parecía que el enfermo recuperaba su color y el diagnostico cambiaba favorablemente.
La operación parece resultar milagrosa, al menos mientras redactamos estas lineas al inicio del cuarto periodo del encuentro entre San Diego y Denver, en una noche fría de acuerdo con las estimaciones meteorológicas, pero ardiente en el corazon de los casi 70 mil aficionados que se han dado cita para ver a los rayos.
A San Diego parece pasarle lo que al "Dow Jones" o el indice "Nasdaq". Después de un ajetreado inicio, en el que parecía que tocaban fondo, comenzó una recuperación provisional. Los bonos y los puntos poco a poco han ido a la alza, pero sin cantar victoria aun.
La alta cotización de los Cargadores volvió a darse previo al encuentro ante los Broncos. Los "bonos" subieron y el mas claro ejemplo de ello fueron los precios de los boletos para este encuentro en reventa, pues llegaron a costar de 400 hasta casi 1,000 dolares, cuando su costo habitual es menor a los 100.
La lista de espera, para quienes buscan abonos de temporada de cara al 2009, ha vuelto a engrosarse. Muchos aficionados ya no quisieron deshacerse de las entradas que les habían quedado para este ultimo juego y, aquellos que tenían la oportunidad de intercambiarlos con otros "fans" que ingresaban con fe y unos cuantos dolares en su tarjeta de crédito para las negociaciones en la pagina web del club, decidieron dar marcha atrás.
Lo hicieron para darse una oportunidad a si mismos y al hecho de creer en su equipo, y es que en medio de una época difícil, en la que la crisis global le ha pegado hasta a la propia NFL al verse esa obligada a hacer recortes en sus costos de operación, aun reina la esperanza, esa tan similar que obligó a los votantes estadounidenses a salir a darle la confianza y credibilidad al primer presidente afroamericano en la historia de esta nación en la que la política y su deporte de las tackleadas se parecen tanto.
La muestra se dio en los miles de vehículos que congestionaron durante este domingo el Freeway 15, el 94, el 805 y el 8, esas vías que se convierten en la ruta de la ansiedad o del martirio, dependiendo del horario o el humor con el que uno suele levantarse.
Para otros, la expectación viajo en trolley. Desde una calmada frontera internacional, en la que el promedio de espera en auto era de 162 unidades por carril y a pie de entre 300 y 400 antes del medio día, pero con un avance tan rápido que tomó menos de media hora el poder estar "del otro lado" y dirigirse a través de "gusano rojo" hasta la catedral del ovoide sandieguino, en el llamado Valle de la Misión.
Al inicio, cuando Denver tomó la ventaja en el encuentro, primero con un gol de campo y luego con una anotación de Tatum Bell, parecía que las cosas volvían a una relativa "normalidad", en la medida de los resultados previos, que tenían al equipo de Norv Turner acorralado. Pero la explosión que tomó el ataque electrizante con LaDainian Tomlinson y Philip Rivers, aunada, al control férreo de la defensiva de la que emergentemente, Ron Rivera se hizo cargo semanas atrás, dictaron lo contrario.
La verdadera ironía, se dio entre los quarterbacks, ya que mientras Jay Cutler, rebasó las 300 yardas, Philip Rivers apenas lanzó para 207. El encuentro se vivió como un verdadero duelo de playoffs de manera adelantada, y ahora San Diego, cumplió con el objetivo de estar de regreso en la postermporada por tercera vez de manera consecutiva, aunque ahora con marca de .500.