Por Ernesto Partida Pedroza Cuando uno piensa en la esclavitud, de inmediato viene la imagen de la esclavitud de los siglos pasados, aparecen las imágenes de los esclavos con sus grilletes y nos hace pensar que ya no existe la esclavitud en los tiempos modernos. En este tiempo ya no se requieren de los grilletes ni de los látigos, ahora existe medios mucho más sofisticados y más sutiles a tal grado que no creemos que seamos esclavos. Sin embargo, los signos de la esclavitud de la antigüedad son muy distintos a los de ahora. El común denominador de las esclavitudes es el pensar que no tienes salida, de que no hay nada ni nadie que de ayude a salir de una determinada condición, que tienes que resignarte a padecer los problemas que actualmente tienes. En una parte de Sudamérica existe un lago en el cual los pobladores pescan de una manera muy peculiar. Van al medio día al lago y extienden una red de tablas de tal manera que proyecten una sombra hacia el fondo del lago y los pescados ven claramente unos barrotes que los lleva hacia un espacio determinado a donde se acumulan los pescados y con toda la facilidad del mundo son atrapados. Los seres humanos somos muy semejantes, vemos sombras pero creemos que son barreras absolutamente reales y rehuimos de ellas. Nos dejamos engañar fácilmente por uno o varios de nuestros propios sentidos. Si nos muestran una gelatina de color verde, pensamos que es de limón y si la probamos, “confirmamos” que es de limón, cuando en realidad es de naranja. Si leemos en las noticias de la presencia de los zetas en una determinada región del país y si nos platican de los hechos que realizan con lujo de detalles, nos vamos asustar y nosotros mismos nos imaginamos el supuesto de ser víctimas de esos personajes. Con mucho mayor razón si soy de las familias “afortunadas” en tener mucho dinero, me imagino un blanco perfecto para ser secuestrado y asesinado y pues de plano prefiero no salir de mi casa para no ser victima de esos delincuentes. Un psicólogo me platicó que tenía un paciente en ese caso, le daba la terapia por vía telefónica para no arriesgar andar en la calle y el pago por sus servicios se los mandaba con su chofer. ¿Cuál es la diferencia de la esclavitud de la antigüedad con la condición de este joven? Seguramente la gran diferencia es que el joven del presente está encerrado con infinidad de lujos, mientras que el primero tenía todas las privaciones. ¿Cuáles serían los signos de la esclavitud moderna?
- El miedo
- La desconfianza
- El pensar que los grandes problemas solo e toca al gobierno resolverlos
- Exigir nuestros derechos de ciudadanos y no cumplir con nuestras obligaciones
- Nuestra persistencia en no cambiar para los nuevos tiempos
- No exigir en una reforma educativa integral para nuestros hijos
- No exigir nuevos contenidos en los medios de comunicación
Creo que uno de los primeros signos esclavisadores es el pensar que el gobierno es el único responsable de resolver el problema de la inseguridad. Por supuesto que las acciones de gobierno deberían dar como resultado que tuviéramos seguridad, pero ante la magnitud del problema ya es imposible que el gobierno pueda resolverlo. Las autoridades han sido rebasadas, por lo cual como sociedad estamos obligados a revisar lo que hemos hecho para padecer del problema. Otro signo podría ser esperar la satisfacción de nuestros derechos a como de lugar, sin antes haber cumplido con nuestras obligaciones. Desgraciadamente en los últimos tiempo se ha difundido la idea de los derechos humanos, pero no se habla prácticamente nada de nuestras obligaciones. Si todos cumpliéramos con nuestras obligaciones, nuestros derechos se darían en forma automática y no tendríamos que exigirlos. Si los padres de familia y los maestros de la escuela educáramos correctamente a los niños, estos serían buenos ciudadanos y no tendríamos que luchar contra los delincuentes. Si los medios de comunicación tuvieran contenidos edificantes, estaríamos trabajando, no para combatir el mal, sino para contruir el bien. En estas circunstancias, los gobiernos estarían trabajando para construir un mejor país. La mayor parte de las personas y las instituciones estamos luchando contra el mal y nos hemos olvidado de construir el bien común. Este tipo de joven es de los que son tan pobres, pero tan pobres que lo único que tienen es el dinero. Carecen de lo más elemental para vivir la vida: La libertad, la felicidad, la responsabilidad y el amor. Conforme pasa el tiempo, parece que estas carencias es una condición tanto de los pobres como de los ricos. Siguiendo del ejemplo de los peces, pensamos, si tan solo hubiera un pez que se atreviera a tocar la sombra se daría cuenta de que solo es una sombra la cual pudieran no representar un peligro para todos los peces, pero “Es que son unos simples animalitos”. Curiosamente así actuamos los seres humanos, igual que muchas especies de animales. Si escuchamos que ahí vienen lo zetas, reaccionamos huyendo |