Una buena alimentación es uno de los factores de estilo de vida saludable, por lo que el papel como padres, implica brindarles a sus hijos la mejor nutrición posible desde el nacimiento, ofreciéndole alimentos sanos que le provean todo lo necesario para crecer adecuadamente. No en vano existe una estrecha relación entre alimentación y salud. Una nutrición adecuada es la primera barrera de defensa de la que dispone el bebé desde los inicios de su vida, esto implica una tremenda responsabilidad, una actitud firme pero cariñosa (saber como decir no y si cuando se requiere).
Pero esta tarea no es nada fácil como parece a simple vista. A lo largo del camino, en el que usted se preocupara por darle alimentos sanos al pequeño, se interpondrán algunos obstáculos. Por ejemplo: “el niño llegara a una etapa en al cual no querrá recibir todo lo que usted le ofrezca, porque estará aprendiendo a independizarse”. Estas constantes negativas, y su afán para que “el niño coma bien”, seguramente les llevaran a los dos a protagonizar más de una discusión.
Además deberá tener en cuenta el bombardeo publicitario de la comida chatarra o basura. Recuerde también que cada niño es completamente diferente, y ello incluye sus sentimientos y sensaciones con respecto a la comida. Tal vez el suyo será de los que tienen un excelente apetito. O quizá lo contrario: bastante especial a la hora de comer. “le encantará el brócoli, pero detestará la zanahoria”, “le gustará las cantidades pequeñas o será de los que prefieren bocados grandes”. Sólo mediante el transcurso del tiempo podrá saberlo. Pero recuerde no acorralarlo en lo que se supone “a todos los bebés les gusta”.
Hay dos reglas básicas en este asunto de la alimentación de su niño. Si usted las recuerda, no tendrá mayores problemas en el proceso de alimentarlo y enseñarle a alimentarse en forma sana. Son fáciles y bastante útiles.
Primera: nunca le obligue a comer lo que usted quiere. Ni siquiera utilizando estrategias divertidas ni mucho menos del tipo: “si quieres a mami, te vas a comer toda la sopa”. En sus manos esta evitar esas escenas frustrantes en las que el niño termina cerrando la boca, escupiendo o tirando al piso la comida.
Segundo: dele tiempo, si usted y el resto de la familia tiene hábitos alimentarios en los que abundan las comidas rápidas: los fritos, las grasas, los dulces, refrescos y demás, cámbielos de inmediato. Los niños imitan el comportamiento de sus padres. Que el niño copie sus costumbres a la hora de comer será sólo cuestión de tiempo.
Enséñele con paciencia y una actitud positiva a alimentarse sanamente, su hijo se lo agradecerá siempre.
Algunas cuestiones que pueden llegar a suceder en caso de que el texto anterior sea ignorado.
“La obesidad incrementa considerablemente el riesgo de contraer diabetes del tipo 2 y enfermedades del corazón. Casi todas las personas con diabetes tipo 2 son obesas, y los riesgos en hijos obesos de padres diabéticos son aun mayores. Los niveles de colesterol alto y triglicéridos altos están asociados con la obesidad, y los obesos sufren riesgos de enfermedades como hipertensión, asma y artritis entre otras”.
"México es el número dos en índice de obesidad en el mundo, antecedido solamente por EU, y es que la alimentación es muy similar, mientras allá tienen muchos restaurantes de comida rápida y hamburguesas, acá tenemos un puesto de tacos en cada esquina, y un montón de alimentos muy grasosos y ricos en calorías; para entender lo que sucede, es como si a una camioneta se le carga demasiado, superando su capacidad normal, los muelles se van a averiar, lo mismo pasa con el cuerpo, por ejemplo, con las rodillas, columna y cadera".
Fuentes de información:
http://www.nutriologo.com.mx
http://www.gordos.com
Por: Yazmin García