Día,
tarde y noche, el transporte público está saturado. “Ya no cabe ni un alfiler”.
El medio de
transporte público, “calafia”, es de
mucha utilidad para toda la ciudadanía tijuanense. Sin embargo otros optan por
utilizar el “taxi”. Esto se debe a que la “calafia” pasa cada cierto tiempo y
va muy llena. Sin embargo este medio de transporte es de lo más económico que
se tiene, para muchos ciudadanos es casi
de ley que tienen que utilizarlo para
dirigirse a sus hogares o trabajos.
Este transporte,
tiene una capacidad exacta de personas las cuales pueden ir sentadas, esto no
se respeta, ya que hay gente que va parada. Es incomodo ir parado, a parte
de que a los calafieros no les basta con que cinco o seis personas vayan
paradas, todavía permiten que suba más
gente.
Las personas casi
van uno arriba de otro. Esto no termina aquí. ¿Qué dicen de la alta velocidad a
la que manejan ciertas calafias? Todavía la persona no entra por completo a la
calafia o aun no termina de acomodarse,
cuando el chofer ya aceleró. Ciertas calafias tienen letreros
Por este medio,
hago un atento llamado a las autoridades para que estén al pendiente de estos
transportes, que se fijen cuantas personas pueden ir en una calafia y que no
permitan que se atasque. También, que la
seguridad pública haga bien su trabajo cuando todo transporte rebase el límite
de velocidad.
*•Griss Narváez•*