Por UDC Prensa
23/10/2008 12:14:00 p.m.
Cuando se dice que un niño es de la calle verdaderamente no se sabe cuál es su significado exacto porque la mayor parte del tiempo solo son juzgados por la apariencia física o por la manera de hablar sin tomar en cuenta por lo que tienen que pasar o lo que tienen que hacer para sobrevivir. Es por eso que es necesario saber que hay detrás de estas pequeñas vidas para no solo criticar a simple vista y no creer que con el hecho de darles dinero o comprarles comida es la única ayuda que ellos necesitan, por lo que no tienen una casa donde dormir, alimentos para consumir diariamente ni mucho menos cuentan con los estudios necesarios para sobresalir.A partir de datos obtenidos por UNICEF se puede estimar que en todo el país habría alrededor 24.000 niños que trabajan en las calles y 6.000 niños que viven en la calle, es decir sin vínculos familiares o con vínculos débiles. La gran mayoría (80%) son varones y su distribución es la siguiente: 15% son menores de 8 años de edad, 50% tienen entre 8 a 14 años y 35% entre 15 y 18. Un elevado número de estos niños y adolescentes. Han pasado algunos por un ciclo policía-juzgado-instituto-calle, proceso que los va deteriorando aún más.El infantil de la calle sufre varios problemas tanto físicos como mentales. Muchas veces para matar el hambre, inician consumiendo droga que con frecuencia suele ser la cocaína y la marihuana y su actividad sexual comienza a edades tempranas, lo que hace que los embarazos en adolescentes sean muy frecuentes, el problema surge desde que no cuentan con una respaldo familiar que les inculque valores, costumbres o una institución que les brinde el apoyo para vivir. Por lo que tienen que realizar actividades por su propia cuenta como: lavar o cuidar autos, venta ambulante, pedir limosna, robar o la prostitución. Muchos son correos para pequeñas dosis de drogas, que son pagadas con un sándwich y la cuota de pegamento o marihuana.
Al saber cuáles son algunos de los problemas o situaciones por las que pasa, es necesario que seamos más humanistas y que no se olvide que el niño está sujeto a derechos y sobre todo es un ser humano como cualquier otro y saber que necesitan de una ayuda estable o que se realicen instituciones en las cuales puedan vivir y no sean señalados por un destino que seguramente ellos no eligieron.
Por: Luz María García
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