Al asistir al cine lo que se espera ver es que la película sea buena o que la historia que cuente este desarrollada de una manera entretenida para que toda la atención esta puesta en ella y que no se le tome importancia a las distracciones. Pero para que esto pueda suceder, ¿solo se tiene que contar la realidad de la historia con una estructura “común” de inicio a fin o es necesario agregarle ficción?Los comienzos del arte cinematográfico fueron bastantes distintos a como lo conocemos hoy. Las primeras filmaciones de los hermanos Lumière se basaban en tomar escenas "reales" para probar la capacidad del invento. Es así que las primeras películas eran cortos planos de una calle o de la salida de una fábrica, al inicio de esto, miles de personas morían por ver algo así pero con el paso del tiempo esto se volvió monótono y el público no se conformaba con esto y fue hasta en el año 1902 cuando Georges Méliès maravilla a todos con una producción de 20 minutos de duración (todo un récord para la época), dividida en 30 escenas, la película era Viaje a la Luna. En ella se mostraba el primer alunizaje cinematográfico, aquí ya no solo se contaban los hechos tal y como son, sino que ya estaban exagerando las cosas o bien su función narrativa ya no solo era lo “real” ahora las mentiras o lo no común era la atracción principal.
Es por eso que en estos tiempos son pocas las películas que no contienen ficción o que su historia es contada tal y como suceden las cosas, por lo que las personas ya están acostumbradas a ver mayor dramatización para dar más credibilidad y aunque estén basadas en situaciones verídicas serán contadas de manera modificada o dicho de otra manera transformando la realidad en lo ficticio.
Escrito por: Luz María García C.