Todo inicia con un poeta y periodista argentino llamado Juan Gelman. Probablemente el más importante de este país que sigue vivo. Como todos los poetas extraordinarios, Gelman requiere de lectores por así decirlo profesionales, convencidos de las ventajas de la complejidad. Y uno de sus textos más reconocidos es: ¨Preguntas¨, donde relata un tipo chisme acerca de las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon
"lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron
las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina
mientras movían sus pechos con una
dulzura tan parecida a Dios
¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno
¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? dijo
¿y si Dios fuera una mujer?¨
Tal parece que las preguntas que hace Gelman ignoran la posibilidad de tener una respuesta, o, mejor aún, son respuestas a modo de preguntas, afirmaciones capciosas que le devuelven la vida a esa palabra. Y precisamente esto fue lo que inspiro al ensayista, escritor y poeta uruguayo, Mario Benedetti con su poema, ¿Y si Dios fuera mujer? Donde describe la mentalidad machista e ignorante de la religión por querer ver a fuerza un rostro de hombre en su Dios, cuando cada rato recalcan que es un ser sin rostro, ni cuerpo, pero lo pintan de otra forma.
¨¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso¨.
El poeta que nunca desdeña la rabia, la desesperanza y la denuncia, reelabora la variedad de su experiencia. Por eso las obras de Juan Gelman y Mario Benedetti son un ir y venir entre las atmósferas de todos los días y la reflexión sobre la escritura poética.
¨Ay Dios mío, Dios mío si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia¨.
Por: Miguel Siordia