Una de las características más desagradables de nuestra Tijuana es la manera en que conducimos, y no es porque en otras ciudades no sea así, la preocupación es que hace algunos años, al menos hacíamos, de manera general, los altos. Y es que también resulta un reto ser peatón en Guadalajara o la ciudad de México, aunque seas una persona mayor, discapacitada o una dama de tacones, será muy difícil que alguien no te vaya echando el carro para apurarte sin consideración alguna, lo descubrí en la Feria del Libro, que contraste estar en una capital de la cultura y sentir pavor de tener que cruzar una calle, además muy cercana a la misma famosa feria, es decir, que hay un ambiente de muchos visitantes, ya que es una zona hotelera, pero bueno, lo uso solo como punto de referencia. El asunto es que aquí, en Tijuana, ya es una anarquía en la que a la mejor alguna vez, ante la histeria colectiva de esa prisa irracional por llegar a donde vamos, hemos sido al menos en una ocasión de esas, de esas personas... De esas que van con una prisa que debieran sentir cierto pudor, de demostrar su desorganización, su arrebato, su falta de apego a la vida o a la de los demás, en zonas escolares, de mucho tráfico, en boulevares, en fin, en Estados Unidos, manejar un automóvil es una privilegio, algo que se gana, con pruebas para lograr la licencia de conducir, aquí ya ven, para empezar demasiados carros sin placas, mágicos, porque resultan invisibles para las autoridades, o a veces son ellas mismas, la revisión vehicular en lugar de ser un acto de verificación es tan solo un acto de honorarios. La facilidad de tener un vehículo barato en la frontera debiera hacernos valorar más el privilegio de manejarlo, porque realmente un carro puede causar tantos daños, cambiar vidas al mutilarlas o ser parte de un accidente donde alguien pierda la vida y varios queden en el desamparo o el dolor. Hace algunos años un legislador, del que lamento no recordar su nombre, propuso la obligatoriedad de contar con un seguro de daños a terceros, por la situación económica no fue popular la propuesta, que aunque lógica, no prosperó, el nuevo impuesto IUTE, tampoco es popular y ya lo aplicaron, tal ves la clave sea que cuando se quiere se puede. En el transporte publico al parecer si se instituyó esa obligatoriedad, muy bien por ello. Y que me dice de esos que su autoestima se desborda y en una calle donde todos hacemos largas filas para pasar poco a poco ante la insuficiente avenida de acceso a algunos lugares, y se pasan en sentido contrario, y luego, ¡sus imitadores!, a veces personas que llevan en su carro a su familia, niños, ¡cuánto amor!, y de esos espacios para dar vuelta donde se hace una segunda fila, sin importar los de atrás que se quedaran atorados cuando el semáforo se ponga en verde, o la autoridad, o el accidente que pueda provocar al tapar la zona peatonal. Y los que dan vuelta a toda prisa, ¿y si alguien va cruzando la calle?, esa vuelta a toda velocidad hace un punto ciego para ver si una persona o varias atraviesan la misma. Que raros somos a veces los seres humanos, a mi me da vergüenza que me vean sin maquillaje, a otros despeinados, a otros en fachas, a unos más pasando por una mala racha económica, pero no nos da vergüenza ser tan imprudentes, tal desconsiderados, tan patanes y maleducados, tan irresponsables, a veces tan ridículos que hasta después de ir volados y poniendo en riesgo a los ciudadanos nos encontramos adelante en el semáforo porque su avance es detenido calles abajo, ¿de que les sirvió esa actitud tan irracional? No seamos de esas, de esas personas, nunca hay tanta prisa como para que otros paguen sin razón alguna por nuestra neurosis. No nos enganchemos en lo que hacen otros cuando es digno de desapruebo, porque cuando uno nos rebasa, a veces sentimos ira y que debemos ponerlo en su lugar, alcanzarlo y rebasarlo también, pero no es personal, esa persona ni nos conoce, es ella quien esta muy mal de su autocontrol y sus nervios , ojalá fuera sancionado por la autoridad, o que un psicólogo, psiquiatra o algún grupo de autoayuda lo recibiera, para que su mente aclarará porque tanto desprecio a la vida, al orden y al respeto de ella y de los otros a quienes ni conoce. Conducir un vehículo va más allá de las reglas de cortesía por ser civilizados, es mucho más, un vehículo usado con irresponsabilidad puede causar mucho daño, a veces las noticias, que son eso, dan a conocer un hecho de manera inmediata o lo más pronto posible, pero no es un reportaje de investigación, así uno conoce un hecho conciso de lo ocurrido, pero desconoce que cuando una nota informativa nos dice que hubo un choque o atropellamiento y hay un muerto y cinco heridos, desconocemos que tipo de heridas, si esas personas han tenido amputaciones, discapacidad, daños irreversibles, deformaciones de rostro o alguna otra parte de su cuerpo, y que agonía habrá tendió la persona que falleció, a cuantos miembros de su familia les ha cambiado la vida, ¿niños huérfanos?, ¿una carrera truncada?, el amor, la familia, el caos económico, en fin; a veces una fianza o los que huyen del hecho creen que eso quedo atrás, pero pueden haber dejado una estela de dolor y sufrimiento inimaginable. Yo tengo la certeza de que no hay una ley exacta de que si eres bueno te ira bien, esa premisa se basa en que si eres correcto posees paz interior, ese es el bien, no que la vida o los otros seres humanos te van a colmar de bienes por que tu lo has cosechado, pienso que es más profundo, hay que ser congruentes, personas de bien, porque tenemos esa opción, porque sabemos que es la correcta, y porque lo que sí llega a fomentar es que nos rodeen personas similares, pero todos estamos a expensas de ser agredidos, dañados o lastimados por seres inconscientes o perversos, pero es el honor de elegir lo que nos puede llenar el alma de satisfacción y sentido de la vida. La empatía de no hacer a otros lo que sabemos que duele tanto, el no abusar de nuestro poder, cuando tenemos la ventaja de nuestro lado sobre un vehículo por ejemplo. Uno puede cambiar sus conceptos de lo que ve, observando a los que hacen mal en la justa perspectiva, de que están mal y no los vamos a imitar, o a considerar que tienen suerte o que son los ganadores ante su prepotencia, al contrario, que pena ser como ellos, con su neurosis o hasta maldad a flor de piel. Esos que se le pegan a una ambulancia a los que los conductores concientes dejaron pasar por su urgencia, y ellos aprovechan para irse tras ella, sólo son dignos de ver con el repudio que vemos a quien hace daño a un niño o a sus padres, a un ser humano, porque van exponiendo a eso, a diversos seres humanos que circulan o caminan por ahí sin la menor consideración.Mientras no seamos los conductores de la ambulancia o los bomberos que van a una emergencia en la que el tiempo es de vital importancia, no seamos de esos, de esos que no llevan su neurosis a flor de piel, y ahora sin vidrios polarizados se exhiben más, claro, si ya se los quitaron...