SEUL, Corea del Sur (Lost in translation).— La diferencia en los husos horarios es notoria. Sobretodo cuando al cruzar la línea internacional del cambio de fecha parece no haber noche, aunque las ventanillas de un inmenso Boeing 777 se cierran para dar paso a la luz de lectura de los cientos de pasajeros que lo abordan.
Los y las sobrecargos son una verdadera aldea global. Asiáticos, anglos, latinos, con raíces africanas. La escritura ideográfica, de la mano del alfabeto latino y el castellanizado.
Todos los que aquí viajamos estamos orgullosos de nuestra hispanidad, de nuestro sentido de relación con México y con Baja California, aunque por momentos en el lejano oriente mucho desearíamos encontrarnos por momentos con algún angloparlante, sea británico, canadiense o de los Estados Unidos.
Será por la influencia norteamericana que por momentos los mexicanos nos mostramos un poco mas occidentalizados. No lo sabemos.
Lo curioso es que quien redacta estas líneas continuamente es confundido con coreano, dadas las raíces asiáticas que en alguna parte de su familia se encuentran ocultas, y esta es parte de la búsqueda.
En ocasiones retumba en nuestras mentes la melodía de The Jesus and Mary Chain, con el titulo de ”Just Like Honey”, interpretada en la banda sonora de la película “Lost in Translation” o “Perdidos en Tokio”.
Sin embargo, la distancia entre Tokio y la ciudad donde se encuentra la Universidad de Woosuk es similar a la existente entre la Ciudad de Mexico y Baja California.El Kimshi, la milanesa estilo tonka y el arroz forman parte del “pan” de cada día junto con el almuerzo con palillos metálicos.
Los licuados de soya son también para mitigar el hambre de los apurados residentes de las zonas urbanas.
Mientras en Seúl, los hombres de negocios ataviados con sus trajes recorren las calles llenas de edificios, luces de neón y zonas corporativas, en Jeollabuk – Do, es más notoria la presencia de adolescentes y hombres de la tercera edad, varios originarios del campo que se ganan la vida vendiendo hierbas, verdura y animales para consumo.
Pese a no ser una ciudad tan grande Jeollabuk-Do es una comunidad revitalizada por el campus universitario, lo que le da una vida multicapitalista, es decir, con oportunidad para todos los comerciantes de poder subsistir en sus comercios en los que igual se mantienen los pequeños que los grandes y medianos.
A pesar de la crisis, los coreanos son celosos de su moneda. No en todos lados aceptan los dólares, ni en todos lados hay cajeros automáticos “globales”.
Pese a tantos ceros que existen en la paridad cambiaria entre el Won y el Dólar, muchos prefieren el “otro billete verde” con tipo de cambio de 1,300 y 1,400 por uno.La comida es en algunas partes económica.
Especialmente en aquellos puestos y vehículos alrededor de la universidad.
Sin embargo, los deportistas que entrenan en Woosuk, incluidos en ellos los bajacalifornianos, se dirigen hacia un comedor localizado a unas cuantas cuadras de distancia de la universidad.
La televisión por su parte, da muestras de una gran tradición mediática y deportiva, sobretodo con las retransmisiones del Clásico Mundial de Beisbol, la poderosa Liga Coreana de Beisbol, y los encuentros de la “V”, una liga profesional de Voleibol Varonil que tiene un amplio nivel de seguidores.
Todo esto y más es parte de lo que representa Corea, una nación en la que el Taekwondo nació como un deporte que hoy en día cuenta con millones de practicantes en todo el mundo.
Además, aquí existe un extraordinario nivel de competencia en otras disciplinas como el tiro con arco, por ejemplo, al dar tantos campeones olímpicos.